Pasando la nota curiosa, uno se pone a pensar, tan mal está este sistema económico -o tan bien según se vea- que hay gente que se gana la vida poniéndose un disfraz de ratón, conejo, pato, teletubbie, o como se ve en el caso de este post, de cerveza.
Yo particularmente no trabajaría haciendo eso a menos que sea estrictamente necesario y la verdad, ver caminar a una cerveza por las calles de Cracovia, pues infunde respeto.
En próximos ejemplares de este magnánimo espacio, si se puede y si los dioses no juegan en contra de uno, les presentaré a la mujer tenedor de Mc Donald's


